Las semillas son oro en el banco del milenio

BBC Mundo (Noviembre 20, 2000)  


El mayor santuario del mundo para la protección de especies vegetales fue inaugurado en el Reino Unido con el nombre de Banco de Semillas del Milenio.

El proyecto pretende proteger de la extinción a más de 24.000 especies de plantas, para lo cual se han depositado en el banco millones de semillas procedentes de todos los continentes.

Se trata del proyecto más ambicioso de este tipo en el mundo y se espera que los especimenes conservados se utilicen con fines educativos y de investigación, pero también con la posibilidad de que sean reintroducidos en su medio natural si fuera necesario.

Pequeños milagros

Sin embargo, el príncipe Carlos de Inglaterra, que inauguró oficialmente el banco, pidió que se respete el medio ambiente en el mundo para que no sea necesario utilizar «estas reservas de oro».

Y un portavoz de los Reales Jardines Botánicos, responsable del proyecto de banco del milenio, calificó a las semillas de «verdaderos milagros de la naturaleza», ya que contienen los códigos genéticos de la próximas generaciones de plantas.

Según los especialistas, más de un tercio de las plantas del mundo están amenazadas de extinción para el 2050.

El Banco del Milenio está estructurado como un verdadero búnker, construido bajo tierra y con protección en caso de inundaciones. Los especimenes se conservan a 20 grados de temperatura.

Jochen Wulff, presidente de la División Protección de Cultivos, de Bayer

La amenaza de la biotecnología(La Nación, 3 de Diciembre, 2000)

En la compañía creen que las semillas genéticamente modificadas ofrecen nuevas oportunidades de negocios.

La vieja Europa ya está quedando chica para las ambiciones de Bayer en el mercado de agroquímicos. El grupo de origen alemán apuesta ahora a los países americanos y asiáticos para seguir creciendo en los próximos años. Y la Argentina tiene un papel importante en esa estrategia. 

«Brasil y la Argentina están entre los diez primeros países para nuestros productos -aseguró a La Nación Jochen Wulff, presidente de la División Protección de Cultivos de la compañía. Mientras que Europa se mantendrá estable, en esta región habrá un crecimiento considerable.» 

El mercado local de agroquímicos no pasa por su mejor momento: mientras hace dos años movía alrededor de US$ 1000 millones anuales, este año apenas alcanzará los US$ 600 millones. La filial local de Bayer -que se ubica entre el 5º y el 6º lugar en ventas- no se salvó del temporal. 

«En 1997 nuestro negocio era de US$ 80 millones, y este año estamos hablando de 40 a 50 millones de dólares, -comentó Wulff-. Pero llegamos al piso, la agricultura se recuperará y en poco tiempo el mercado puede alcanzar los US$ 1000 millones de nuevo. Y nosotros queremos crecer de la misma manera.»

Bayer ve muchas oportunidades de crecimiento en el país. Un ejemplo: en un año que será recordado como el más lluvioso en las últimas cuatro décadas, se calcula que sólo entre el 10% y el 15% de la superficie cultivada ha sido tratada con fungicidas.

«Aquí, el uso de agroquímicos todavía no es muy intenso, y hay necesidad de introducir estos productos porque las oportunidades de una mayor productividad son muy grandes, -agregó el ejecutivo alemán. Por ejemplo, el rendimiento del trigo podría duplicarse en algunas áreas, con la misma cantidad de trabajo. Y la rentabilidad de los productores mejoraría drásticamente.»

-¿Hasta qué punto la actual crisis económica afecta sus objetivos?

-Nosotros miramos la Argentina en el largo plazo. Las fluctuaciones, como las de 1999 y las de este año, son algo que esperamos de tanto en tanto, pero no tienen ningún efecto en nuestro compromiso y en nuestras inversiones de largo plazo. La Argentina es un país importante para la agricultura a nivel mundial.

-Más allá de la coyuntura, ¿hay también una falta de costumbre en la utilización de agroquímicos?

-Sí, también es parte del problema. La tecnología ha avanzado significativamente en los últimos años en la Argentina, pero todavía hay muchas oportunidades. Tratamos de salir al campo, ver los problemas que tienen los productores y convencerlos de utilizar nuestros productos.

-La biotecnología, que puede producir semillas resistentes a plagas y pestes, ¿es un problema para su negocio?

-No, la biotecnología es simplemente otra tecnología, que complementará a las que ya existen. En realidad, no hemos sido afectados tanto como otras compañías, porque Bayer nunca ha sido fuerte en herbicidas, donde la biotecnología ha tenido un mayor impacto. Nuestra fuerza, en términos globales, está en fungicidas e insecticidas. Además, creemos que los productos químicos seguirán jugando un papel fundamental en la agricultura. La biotecnología aumenta el valor de las plantas y entonces será más importante protegerlas de enfermedades y pestes. En otras palabras, las semillas genéticamente modificadas necesitarán una protección química de alta calidad y ese escenario representa una mayor oportunidad de negocios para nosotros.

-¿Qué productos fabrican aquí?

-Tenemos dos plantas principales, donde producimos los ingredientes activos de todos los productos. Una está en Alemania y otra en Estados Unidos. Luego embarcamos los ingredientes hacia todo el mundo, para su formulación. En la Argentina lo hacemos en la planta de Zárate. La mayor parte de lo que demanda el mercado argentino se formula acá, el resto viene de Brasil y de otras partes del mundo.

-¿Cuáles serán sus próximos pasos en el país?

-No estamos planeando invertir en nuevos activos, pero sí traer nuevos productos. Este año vamos a lanzar dos fungicidas, con ingredientes activos que son nuevos para el mercado argentino y a nivel mundial. Y el próximo año traeremos Flint (el fungicida que la compañía compró a Novartis por US$ 880 millones), eso mejorará nuestra situación considerablemente y nos convertirá en un jugador mucho más fuerte. Por supuesto, apoyaremos estos nuevos productos con abundante información técnica, que es muy necesaria. También para el año que viene preparamos el lanzamiento de un par de nuevos insecticidas, que también nos darán oportunidades de crecimiento en la Argentina.

-¿Qué evaluación hace de la crisis económica del país?

-Bueno, es muy importante que se mantenga la estabilidad del peso, en caso contrario nuestro negocio también se vería afectado y el problema se extendería a otro países de América latina. Estamos observando con mucho detenimiento lo que está sucediendo. Los últimos acontecimientos me han vuelto más optimista, no sólo por los anuncios del Gobierno sino también por el apoyo del FMI. Seguimos con nuestros negocios aquí y esperamos que la situación se normalice.

-¿Es optimista?

-La Argentina representa muy buenas oportunidades para nosotros. Yo soy optimista por naturaleza, así que espero que el país sea capaz de solucionar sus problemas.

-El mercado mundial de agroquímicos se está concentrando. Ustedes, en vez de comprar una compañía o fusionarse con otra compraron productos o segmentos de negocios. ¿Por qué?

-Bueno, no se trata necesariamente de una estrategia que estemos siguiendo. Hemos analizado oportunidades de realizar compras más grandes, pero en muchos casos sentimos que no eran económicamente viables. Yo no estoy dispuesto a sacrificar la rentabilidad de la empresa sólo por la llamada estrategia. No estamos bajo presión para hacer algo como eso, nuestro negocio se está desarrollando muy bien, este año vamos a crecer a nivel mundial entre un 10% y un 15% y podemos seguir creciendo internamente. Cuando lleguen oportunidades importantes desde el exterior, se trate de un producto o de una compañía, lo analizaremos para ver si el negocio tiene sentido. Si no, seguiremos esperando por otra buena oportunidad.

-Les fue muy bien en 1999, cuando al resto de la industria le fue bastante mal. ¿Cómo hicieron?

-Hubo varios factores. Primero, contamos con una plataforma fuerte en investigación y desarrollo. Estamos invirtiendo en el área alrededor de US$ 250 millones por año, un 12,5% del total de las ventas. El promedio de la industria es de 10%, una cifra que está cayendo por las fusiones de compañías, y que creo que terminará en un 8 por ciento. La estrategia nos da resultado, hemos tenido mucho éxito desde principios de los noventa en el desarrollo de nuevos productos. Otras de las cosas que explican nuestro crecimiento son que tenemos la mejor gente y una organización de marketing muy fuerte en todo el mundo.

-¿Cuál es su plan de inversiones?

-Estamos completando una inversión muy importante en instalaciones para investigación, de alrededor de US$ 20 millones, en Alemania. Tendremos la investigación relacionada con la biotecnología más más moderna. Además nos estamos asociando con tres compañías de biotecnología para el desarrollo de tecnologías innovadoras en herbicidas, fungicidas e insecticidas. Lo que hacen estas empresas es, por ejemplo, descifrar el código genético de un insecto e identificar en su estructura molecular lugares que pueden atacar los químicos. Esperamos que con esta nueva plataforma tecnológica nuestra probabilidad de encontrar nuevas estructuras químicas aumentará entre tres y cinco veces. Será un gran paso.

-¿Cuándo tendrán los primeros resultados?

-Desarrollar un compuesto lleva unos diez años, así que veremos los primeros resultados para ese entonces. Pero estamos acostumbrados a las esperas largas.

-¿Cómo está afectando el comercio electrónico su negocio?

-Creo que, en el caso de nuestro negocio, lo que se espera del e-commerce es un poco exagerado. Es una herramienta nueva, pero no revolucionará el sector. Nosotros somos un proveedor, que tiene un distribuidor que hace llegar el producto al agricultor. Lo que el e-commerce hará será construir una línea de información entre los actores del sector. Nos dará la oportunidad de saber exactamente dónde está nuestro producto y quién lo está usando y así podremos aprender mucho más sobre el negocio. Eso es lo que estamos haciendo con pruebas piloto en Estados Unidos y en Europa, con nuestros mayores clientes y distribuidores. A veces se interpreta erróneamente que el distribuidor será eliminado.