La vida de las hormigas – 2da. parte –

Autor: Mauricio Maeterlinck

“En tan  heroico matriarcado cada cual cumple con su deber en beneficio de todos como si todos fuesen el mismo. El centro de gravedad de la conciencia y de la felicidad no es el mismo que entre nosotros. No está en el individuo, sino en cualquier parte donde se mueva una célula del todo, del cual es parte el individuo. De esto resulta un gobierno superior a cuantos puedan realizar los hombres.”

El secreto del hormiguero 

…Las hormigas tienen en la entrada del abdomen una bolsa extraordinaria que podríamos llamar la bolsa o el buche social . Dicha bolsa explica la psicología, la moral y la mayor parte de los destinos del insecto …Esta bolsa no es un estómago pues no contiene ninguna glándula digestiva y los alimentos en ella acumulados se conservan íntegros… el saco del cual venimos  hablando es un odre colectivo reservado para la comunidad únicamente. El odre esta ingeniosamente separado del estomago individual al que no llegan los alimentos que aquel contiene sino al cabo de varios días,  cuando queda saciada el hambre común.

… la regurgitación o el bosamiento son el acto esencial, el acto fundamental de donde se derivan la vida social, las virtudes, la moral y la política del hormiguero, del mismo modo que cuanto diferencia a los hombres de cuanto vive en la tierra , procede de nuestro cerebro.

La hormiga al regurgitar, según hace notar Augusto Forel, con las antenas echadas hacia atrás adopta una actitud extática y experimenta mayor placer que la que se atraca de miel. Esta especie de consumición perpetua de boca a boca es por tanto la forma corriente y casi general de la alimentación, para convencerse de ello basta con teñir de azul unas cuantas gotas de miel y ofrecérselas a una de esas hormiguitas amarillas cuyo cuerpo es casi transparente . En seguida se ve como se le redondea el vientre adquiriendo un color azulado. Vuélvese la hormiga, amodorrada a su nido. Media docena de hormigas solicitantes, atraídas por el olor, le acarician las antenas febrilmente. Ella las satisface en el acto y los vientres que la rodean se ponen azules. Apenas han participado del festín las primeras hormigas cuando las solicitan otras compañeras que llegan desde la profundidad de los subterráneos.

Es interesante comprobar, de paso,  que las tres especies de insectos cuya civilización esta muy por encima de la de los demás poseen un órgano colectivo, o social sino es idéntico en unos que en otros desempeñan funciones análogas .Por regurgitación en este caso estomacal nutren las abejas a sus ninfas y a sus reinas. La miel de la colmena no es más que un néctar colectivo regurgitado, entre los termes el órgano altruista es unas veces el estómago y con más frecuencia el vientre ¿existe alguna relación entre el altruismo mas o menos completo de aquel órgano y el grado de civilización de las tres especies? Lo ignoro,  pero si hubiera que compararlas entre si  pondría en primer término a las hormigas, luego a los termes y en último, a pesar del prestigio de su vida brillante, de la maravilla de sus construcciones de su cera y de su miel , a nuestra abeja doméstica.

Supongamos por un momento que poseemos un órgano parecido ¿ como seria una humanidad que no tuviese otra preocupación, otro ideal, otra razón de existencia que la donación de si misma y la felicidad ajena, una humanidad en la que trabajar para el prójimo, sacrificarse total y constantemente, fuera le única alegría posible, la felicidad fundamental: la voluptuosidad suprema, de la cual sólo percibimos un fugitivo relámpago en brazos del amor?

Autor: Mauricio Maeterlinck